



"CRÓNICAS TEATRALES, 25 AÑOS DEL TEATRO DEL NORTE, TIUN-TENOR", 2005. Investigación y recuperación de la memoria iquiqueña. Autor Guillermo Ward. Registro Propiedad Intelectual Nº 137.441 ISBN Nº 956-299-573-9






De Luis Rivano, más conocido como “Paco” el TENOR estrenó cinco obras de su autoría, remontando “El Gásfiter en Sociedad” y “El Rucio de los Cuchillos”.





Estreno 1985, con Sonia Castillo, Hector Laferte y Carlos Villagra.
Estreno 1990, con Ivonne Ramírez, Germán Olcay y Carlos Villagra.
Luis Rivano es un autor que ha dado al TENOR la posibilidad de conocer a aquellos personajes que, de alguna manera, han impulsado al teatro chileno.
Los personajes populares de Rivano son verdaderos, sentimentales, alegres, dignos, auténticos y consecuentes con su condición de hombre –o mujer- en el mundo en el que hacen su vida.
Hacer a Rivano siempre ha sido para el TENOR una tarea grata, motivante y una suerte de redescubrir su talento siempre “parco, viril, chileno” como lo define Yolanda Montecinos.
Volver a vestirse con los ropajes del Gasfiter tiene características de un regreso, pero ¿la gente puede regresar realmente alguna vez?, porque todas las experiencias son válidas, enriquecen y jamás se olvida, como filosóficamente lo dice Onofre en esta obra.

Desaparecer es un término que nos amenaza: aún cuando como justificativo se utilicen argumentos que digan que nada desaparece cuando ha habido existencia feliz, plena, motivadora y formadora.
Y hace tiempo que me ronda esta amenaza; pero, para los que conocen nuestra trayectoria, no me refiero solamente al “TENOR”, sino que me refiero, fundamentalmente, al teatro-teatro. Donde los personajes no se hablen entre sí, no se, miren a los ojos, en donde se baila, se grita, se vuela por los aires y hay que hacer un esfuerzo sobrehumano para saber qué cresta está pasando en el escenario. Pienso, sin embargo, que el teatro-imagen-sonido-acrobacia (“vanguardia”, le dicen) tiene que existir, si no qué haríamos con tanto loco-lindo que hay en este mundo. Ojalá esa búsqueda ayude a nutrir el teatro-teatro.
Y la última vez que estuve en Santiago, viendo teatro por supuesto, llegué a Iquique asustado. Y me propuse firmemente mantener la línea del TENOR en el teatro tradicional.
Y hoy, aferrado a un “Rivano” –otro mosquetero del teatro-teatro- y a un grupo de gente del TENOR que quiso estar conmigo; iniciamos como grupo independiente, un nuevo ciclo en nuestra vida teatral; haciéndole una cachaña doble a la amenaza de desaparecer.
Escrito por Guillermo Jorquera en el programa de la obra.
Talleres de formación, la extensión, el teatro popular y las tres marías y una rosa...
La Nona, de Roberto Cossa ha sido la obra más emblemática y recordada del TENOR en su larga existencia. Debido al éxito de público, esta obra estuvo tres años en cartelera. Partió estrenándose en la sala de calle Sotomayor el año 1987, luego continúo en la sala “Veteranos del 79” y terminó su temporada, luego de reestrenos y reestrenos, en la Sala Mayor del Teatro Municipal a fines del año 89.




“Los grupos se forman en base a una persona y cuando esa persona se va o se muere, muere también el grupo”. Jaime Torres L. (Septiembre del 2002)
Es precisamente esa justicia la que te quiero agradecer. Hace un tiempo me entregaron un reconocimiento en los Temporales Teatrales de Puerto Montt y al agradecer mencioné con mucho cariño el apoyo que había significado para mí, como autor, el que los grupos teatrales de todas las regiones, y muy especialmente el grupo Tenor, hayan montado mis obras mientras en el mismo Santiago todo se me hacía muy difícil.
Esta publicación tuya, es la primera en su género -en treinta años- donde se menciona mi aporte correctamente. En todas las informaciones de la actividad teatral que se han hecho antes, siempre he sufrido la mezquindad de los autores de tales recuentos, no sé si por falta de interés o por restarme posibles méritos. Nunca lo sabré. O quizás se debe a que tu trabajo lo hiciste con mayor profesionalismo.
De todas maneras lo mío es marginal. Lo importante es que la obra de toda la gente involucrada en la actividad teatral de Iquique, de Guillermo Jorquera y de todos los que han trabajado junto a él, gracias a tu trabajo quedarán en la memoria y en la historia del teatro chileno.
Te saluda afectuosamente, Luis Rivano.